PLACA RECORDATORIA DEL HISTORICO CRUCE
DE LOS ANDES EN PLANEADORES,
CON JUAN CLAUDIO DORI Y HEINZ SCHEIDAHUER
COMO PROTAGONISTAS: 1956 – 30 DE OCTUBRE –2007
Por iniciativa de Francisco Mario Reynoso se recordó el hecho histórico. Se contó con la gentil colaboración de Julio Farina (Técnico en fundiciones, aleaciones, moldeados y fabricación de estructuras metálicas), radicado en Gonzales Chaves. El artista plástico Ruben Roggetti colaboró en la preparación del molde de la plaqueta y su inscripción.
En realidad la plaqueta fue preparada en el año anterior, al cumplirse 50 años desde aquella hazaña deportiva que implícitamente tiene carácter cultural e investigativo. Fue colocada sobre la tumba que guarda los restos de Juan Claudio Dori en el cementerio local. El acto se cumplió en la mañana del sábado 3 de noviembre 2007, coincidiendo con el 76º aniversario del Club de Planeadores ‘Otto Ballod’.
Procedió al descubrimiento de dicha placa don Francisco Mario Reynoso, y bendijo Monseñor Juan Carlos Di Filippo. Asistieron el presidente del Otto Ballod, señor Mario Néstor Reynoso, varios directivos, pilotos y ex pilotos. También se contó con la presencia del intendente municipal ingeniero Luis Daniel Vissani.
En nombre de Francisco Mario Reynoso habló el periodista Adolfo Rubén Gorosito, quien expuso así una síntesis histórica sobre el acontecimiento evocado:
“Aquí descansa Juan Claudio Dori, a quien sus amigos preferían llamar ‘Pinche’, tal era su apodo. Fue uno de los primeros y más destacados pilotos del Otto Ballod, y junto al maestro y precursor don Dany Dekker señaló senderos en el aire para muchos más. Dori falleció el 1 de abril de 1993, a los 77 años.
Los ‘Primarios’ ya eran superados por los Grunau, que aparecían como una gran avanzada en el arte de volar, aunque hoy parezcan arcaicos. Acontecimiento muy recordado fue la llegada del Grunau Baby, con su cabina abierta, una breve luneta como parabrisas, con instrumental que consistía en altímetro y variómetro.
En brevísimo repaso mental traigamos los nombres de Dany Dekker, sus hermanos Juan y Egberto, Ismael Gómez, Luis, Miguel y José Pusineri, Félix Navarro, Juan Manuel Ballester, y podríamos agregar a todos los que han sucedido a estos protagonistas de la primera parte de la historia del Club Otto Ballod, querida entidad que está cumpliendo 76 años de asombrosa trayectoria.
Traigamos a colación algunas realizaciones que se constituyeron en altas perfomances, marcas ‘plus’, metas cumplidas aunque transitorias: 507 vuelos en 1940, 340 en 1941, 342 en el año siguiente. El vuelo de ‘Pinche’ Dori hasta Tres Arroyos, manteniéndose a 2.800 metros de altura, el de Hugo Giménez y su récord en 1941 volando durante una hora y alcanzando 1.100 metros; el vuelo de ‘Pinche’ Dori a 2.000 metros de altura.
¡Era el apogeo de los Grunau Baby! Francisco Mario Reynoso con 5 horas 20 minutos; ‘Pinche’ Dori y su vuelo a Chasicó, partido de Tornquist, que fue récord Sudamericano ¿Los remolques? Todos con el automóvil Buick, a 250 o 300 metros como máximo.
Dori fue convocado por las autoridades de la Dirección de Habilitación y Fomento, viajaba con frecuencia desde Córdoba o desde Buenos Aires a éste su pueblo natal, mientras iba consolidando su trayectoria como piloto, investigador, estudioso de los vientos en su relación con el vuelo sin motor.
¡Nada improvisada fue entonces la hazaña cumplida el 30 de octubre de 1956! Desde Bariloche (Argentina) hasta el lago Llanquihué (Chile), 110 kilómetros en 2 horas y 53 minutos; Dori con ‘Sky 34’ y Scheidahuer en ‘Ala Volante Horten 3’.
Juan Claudio Dori contó mucho tiempo después que viajó a Bariloche para apurar la realización de ese vuelo, y esperó a Scheidahuer en la altura ideal, pero el alemán interpretó el intento más como una competencia que como vuelo experimental.
Dori lo esperó, Scheidahuer se mandó hacia las cumbres, y ya junto al lago Llanquihué se apuró a tocar tierra, mientras Dori manteniéndose a más de 2.000 metros intentó ir un poco más allá... pero como las autoridades chilenas no estaban en conocimiento de esta prueba debió aterrizar junto al ala Volante de Scheidahuer, a quien no consideraba – reitero – un competidor, sino un prestigioso experimentador como él mismo.
¡Primer cruce de los Andes en planeadores! Hecho histórico que habría de repercutir en el volovelismo mundial. Jamás se había intentado superar con aparatos de esta índole, al amparo de las leyes aerodinámicas, murallas naturales de tal magnitud.
Gracias a todos ustedes por estar aquí, en este sencillo acto de recordación, que es ejercicio de la memoria. La Memoria es facultad imprescindible para ubicarnos correctamente en el presente, porque un determinado hecho tiene su historial en cuanto a estudio, prueba, investigación, avances y retrocesos.
¡Una vez más, muchas gracias a todos ustedes por su presencia en este sencillo acto en homenaje a Juan Claudio Dori, y al Club de Planeadores ‘Otto Ballod’ que cumple hoy su 76º aniversario institucional!”.